EL OLIMPO VACÍO
Tengo un corazón d follaje encanecido
atragantado en un aullido d soledad constante
q se estremece como un pez con estertores vacilantes,
enredado en el sedal d la locura y el olvido.
Ganarse nunca supo, un amante o un amigo
siendo amante y siendo amigo d todo lo q late,
y agoniza resignado a sus lágrimas d vate
llevándome en su duelo al panteón d sus testigos.
Tengo unas manos lenes q no resisten el frío
y se enlazan entre ellas con ademanes implorantes
para darme la ilusión, q tan sólo dura instantes,
d q una vida ajena se ha instalado en mi vacío.
Y al regresar ilusionado a éste mundo mío
vuelve el absurdo cotidiano como un detonante
a estrellar con su vergüenza la membrana d mi aguante,
para hacerse en mis entrañas desbocado desvarío.
Tengo un sexo mutilado d tanto estar dormido,
agotado en las canteras del deseo sin el arte
q en las orduras del amor se frota y se reparte
asumiendo la impostura d q vida es sólo ruido.
Se niega a consolarse con lo q sabe permitido
pues sabe q el Olimpo se despliega en siete partes,
y en cada sol qiere entregarse desde Júpiter a Marte
disfrazándose d príncipe d los cíclopes mendigos.
(2/8/2004 - 17:30)
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