POESÍA REBELDE
Has esculpido tu símbolo en mi carne
con el hacha febril d tu paciencia,
llevándome a la inveterada conciencia
d q sólo existes para torturarme.
Pues es para rechazarme q me tocas,
luego d haberme despertado del sueño
dejando en mi pecho las llamas del leño
d la poesía rebelde d tu boca.
Y ahora ¿dónde iré a encajar con éste esqema?
si eres tu qien grita "¡basta d prejuicios!"
y te entregas al prejuicioso ejercicio
d temer lo aborrece el cruel sistema.
En los párpados tengo el agua q qema
y en la piel otra frustración d mi vicio.
(8/3/2003 - 20 .50)
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