EL JUICIO
Busco el valor
para reordenar
mi deseo disperso,
fue en el vapor
d tu respirar
q he perdido mis sesos.
Todo el ardor
q puede soportar
la carne d mis huesos
tiene el sabor
obsceno del mar
viril del Peloponeso.
Sabe mi amor
q va a naufragar
en la sal d tus besos,
pero el dolor
no puede anular
éste innato proceso.
Nunca el temor
sabrá coartar
un impulso confeso,
ni el juicio d honor
podrá condenar
el qimérico exceso.
(5/8/2002 - 19 h)
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