ÉPICA COTIDIANEIDAD
No qiero ser el héroe q muera en tu regazo
como el buen Patroclo q dejó a Aqiles en llanto;
o como el buen Jacinto, al q Apolo amba tanto.
¡Pero q dulce sería morir en tus brazos!
Si me aceptaras en mi condición anónima
con ésta fealdad q me urge limpiar en tus cielos
conocería al fin un instante d consuelo
para la desgarrada esperanza d mi ánima.
No hay héroes ni tumbas en el amor cotidiano,
tan sólo el sacrificio d soportar al mundo
con la dudosa certeza d un amor profundo
q cree afianzarse en un rozar d labios y manos,
y q en la soledad parece un sueño lejano
d alguna eternidad q dura sólo un segundo.
(23/1/2003 - 17:35)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario