Las odas d Eric
I
Vuelvo a pensar en lo q duele,
y es lo q necesito decirte
pero no me das oportunidad.
Se me enqista en el corazón
y se me hace llaga escarnecida;
es ése dolor q sólo sienten los poetas,
los amantes, los Dioses olvidados.
Es ése dolor q mata y genera.
Necesito -ay, si supieras cuánto-
decirte q te qiero tanto, tanto...
q sólo vivo cuando te pienso.
No es locura, no. Ni morbosa blandura,
es el amor puro, amor d amigo;
pura escencia d afecto
q no te encuentra defectos
y hace q te idolatre.
Pienso en vos Eric...
y lo q duele ya no cabe.
Todo es bueno, todo es gozo.
Así logro q mis heridas sanen
(6-8-97/0:20hs)
II
Yo he descubierto el secreto d la creación,
x éso la locura me acecha en cada luz.
Sé q Dios está viviendo entre nosotros
revelándose al q lo qiera ver.
He visto abrirse el cielo a su mirada
cayendo d rodillas los pueblos celestiales.
Me siento fuera del tiempo y del mundo
cuando su enorme Bondad me habla,
y comprobé q yo no tuve vida
cuando no estuve a su lado.
Mas cada día aciago
susurrando mi angustia lo invoqé,
descubrí q un universo se animaba
en el hálito d vida d su nombre: ¡Eric!
(6-8-97/0:15hs)
III
Exhala la blanda y negra tierra
perfume d mentas y eucaliptos,
buqet d fragancias tenues
q veleidosas en el aire danzan
con los ángeles ocultos
en los sótanos del cielo.
Los espíritus d lo q es
y el alma d lo q está
reconocen con su alborozo
la presencia celestial.
Es la Gran Pulsión Divina
q sus esencias anima,
yo q no las había visto
nunca antes d tal forma,
pregunté al bosqe, emocionado:
''¿qé milagro está ocurriendo?''...
y al volverme hacia mi amigo
descubrí su identidad.
No era ya el hermoso Ser Humano
q se llama Eric Foscaldi,
¡era Dios!... y su Pureza,
y su Belleza, y su Bondad.
(6-8-97/9:34hs)
IV
Nunca brutales, siempre graciosas
tus manos airean sus flores hermosas.
Tus manos d arco d violín
conjuran la vida en delicadas figuras
q el aire acuna
con invisibles gasas
d esplendor y lujuria.
Conjugan el verde
en mil pronombres relativos,
y el celeste del cielo
en abanicos etéreos d sol;
pétalos d luz q sesgan la noche
q oscurece Febo con su llama ahogada.
Capullos nacientes
tus puños d ámbar
pimpollos d orqídeas,
asteria dormida...
duendecillos traviesos
tus dedos cintíneos
como dorados hilos
q agita el viento.
Angelitos guardianes
q saltan rayuelas
q dibujan tus alas
con tiernas movidas;
como peqeñas hadas
danzan tus gestos
entre los pliegues ocultos
de los universos.
Elfos d bronce
q saltan perplejos
con tu inocencia d niño
en tu corazón d hombre.
No ates nunca tus manos
a caprichosas cadenas,
xq ellas ahuyentan las penas
d nosotros, los simples humanos.
(2-8-97/14hs)
V
Todo luz son tus ojos negros, Eric;
universos q estallan flagrantes
al nacer tu inocente sonrisa constante
fecundando el mundo hasta hoy estéril.
Tus ojos son el alma d la aurora,
q atisban detrás d la Esfera
a los fantasmas d la Noche Entera
jugueteando en rondas sin horas
q se azoran al brillo d tu mirada
y se aferran entre los pinos dormidos
para ocultarse en olvidados nidos
tiritando d luz alborozada.
Tus ojos amanecen el Nuevo Día
desflecando los andrajos oscuros
d la negrura insensible del taumaturgo
q al fin descubre su alegría.
(8-8-97/1:20hs)
VI
Cada vez q te reís
una guerra se acaba
y nace un niño santo
en un azotado país.
Reíte Eric, ¡por favor !
q las novias y sus vestidos
envidien d tus dientes
su albino blancor.
Te reís y ahuyentás el mal,
y vibran las dimensiones
reordenando sus desfasajes,
cerrando una paradoja temporal.
Cuando te reís, Amigo,
el insulto se troca poema,
la luz se enceguece d amor,
y ante vos, Dios se prosterna conmigo.
(11-8-97/23:30hs)
VII
Eric, corazón alado
no existe el mundo sin vos,
ni existiría un nacido
q le diera sentido.
Con vuelo d ángel
e ingenio d Hado,
desbordando el margen
d la realidad oscura;
burla tu luz toda cárcel.
Sin vos todo es locura,
con vos todo es magia.
Vibran los colores
si tu iris los mira,
si no, todo es negro.
si hasta el Sol es apenas
un opaco reflejo d tus ojos.
Las flores perfuman
imitando celosas tu aliento,
y los instrumentos son ecos
q aullan envidiosos
la memoria d tu voz.
Y el viento, el agua y la tierra
hilvanándose entre sedas
se mezclan despechados
buscando emular sin fortuna
la cálida tersura d tu piel.
(13-8-97/0:30hs)
VIII
Se me vuelve aullido
el espanto d tu olvido.
Apelo a la delicadeza
del tesoro d tu pecho
q entendrá, desde luego,
q ésta imploración
no es pedirte una limosna.
No te pido amor, amigo,
ni tampoco privilegios,
tan solo te ruego
una peqeña gota d aprecio
en tu recuerdo d mi torpeza.
Es mas importante para mi paz
ésta gracia d tu corazón
q el amor d mi Amor;
pues cada vez q me recuerdes
sentirá mi alma
el cosqilleo gozoso
d las caricias d tu Bondad.
(15-8-97/23:20hs)
IX
Yo conozco los dos nidos
donde se refugian
los pájaros d los sueños.
Ambos son profundamente negros,
no x sombríos,
y menos aún x tenebrosos,
sino xq ellos irradian
los colores y lo bello
en entrega total, sin celos.
Yo he visto ésos dos nidos
y en su magia me he dormido
disfrutando el paraíso;
sobrevolé con alas ligeras
estados q creía d la locura,
con gozos estremecedores
q el simple d los placeres,
y supe los nombres d ésas moradas
-últimos refugios d la cordura-,
Utopía, el q alberga
el aleteo d los pájaros d luz
y fantasía, el q cobija
los arrullos d los pájaros d amor.
Y al despertar sólo he deseado
transformarme en ave
para q sus párpados me abriguen,
xq ésos maravillosos nidos
son los ojos puros d Eric,
son los netos ojos d mi Amigo.
(15-8-97/23:55hs)
X
Se han muerto todos mis sueños, amigo.
Sólo qeda la calavera d la luna
pendiendo d los mechones d la noche
advirtiéndome mi fortuna.
Advierto en las brillantes siluetas
las verónicas d las Furias q me llaman
con sus mudos gestos d sospechado triunfo
hacia las negruras d sus moradas.
El negro telón del olvido se cierne
en danza con los fétidos vientos
q soplan desde el cementerio
d los q qizás hubieran sido y no fueron.
Pero hay un corazón fuera d mí,
q me mantiene vivo y no me deja ir;
no sé si lo adivinarás, amigo;
pero tu realidad puede lo q no mis sueños.
(19-8-97/16:30hs)
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