QINCE MINUTOS
La luna d nuevo sobre el tejado,
y el olor d tu piel, tan lejano.
Yo distraigo mi vista en la calle,
con un heredero d Apolo encarnado.
Pasea su esbelta figura esperando
en colectivo en la noche d mayo,
y como hechizo d urànico rayo,
delicado, un ballet va danzando .
Enreda las cintas d mi mirada
en el laberinto carnal d sus piernas.
Desearìa besar su cintura tierna
q podrìa abarcarse con una palabra.
Me desborda su talle tan fràgil
y el fervor d tocarlo me invade.
¡Es tan hermoso!, y lo sabe...
y se esfuma en un signo gràcil.
La luna se ve tan vacìa,
falta un fantasma en el aire;
la ira vuelve a ganarme
destrozàndome las fantasìas.
(7/6/2002 - 0:20)
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